Menu
Mostra menu

Desde los primeros años de vida del Cuerpo, los Carabinieri...

La imagen está formada por 3 fotografías que representan los Carabineros empeñados en las actividades de la institución.... se prodigaron en la áspera lucha cotidiana contra el crimen, representando desde siempre el respeto de la ley y del orden social. La lucha sostenida en la ciudad, en los suburbios, en el campo, tuvo sus héroes y sus muchos caídos. Primero, entre ellos, el carabinere Giovanni Boccaccio, asesinado durante un violento conflicto de fuego con peligrosos bandidos en Vernante (Cuneo), el 23 de Abril de 1815, a sólo 9 meses de la institución del Cuerpo.
En el cuadro de todo un ciclo de operaciones desarrolladas para combatir la delincuencia de aquella época debemos sobresaltar el saneamiento del alto Novarese, del Astigiano, de los campos de Cuneo y de Ivrea, plagados de criminalidad.
En 1834, el joven carabinere Giovanni Battista Scapaccino caído en el cumplimiento del deber, fue condecorado con la “primera” Medalla al Valor Militar instituida por las Fuerzas Armadas.
Y así en los años siguientes, en los cuales los Carabinieri se prodigaron con igual valor en defensa de las poblaciones y del orden : en 1856 fue capturado el bandido Cambilargiu de Osilo (Sassari) que con su banda aterrorizaba los campos y los centros habitados; entre el 1860 y 1870 en las provincias meridionales se llevaron a cabo contra la criminalidad común y el bandolerismo extensas y complejas operaciones, que tuvieron el carácter de una verdadera campaña en la cual el Arma contó con 361 caídos y 516 heridos.
Más tarde, a finales del ‘800, la lucha contra el bandolerismo se caracterizó por la proliferación de bandas entorno a criminales de triste fama, asumiendo los aspectos de batalla diaria, especialmente en Italia centro-meridional.
De todos los militares de cada grado que participaron sin tregua en aquella lucha, recordamos al Capitán Chiaffredo Bergia – condecorado con la Cruz de Caballero al Valor Militar y con la Medalla de Oro al Valor Militar – que en Abruzzo sostuvo varios conflictos de fuego con los más temidos bandidos de la época.
En el primer período de la postguerra, entre 1924 y 1933, virulentas formas de vandalismo se manifestaron, principalmente en Sardegna, Sicilia y Calabria. Los Carabinieri los combatieron en cruentos conflictos de fuego arduos como batallas.
En estos mismos años, el Arma se ocupó también de la lucha contra la mafia, obteniendo una amplia limpieza de las zonas más sujetas a arbitrariedades, venganzas y asesinatos.
También el segundo postguerra marcó un excepcional recrudecimiento de la criminalidad en sus varias formas y manifestaciones, en manera particular, en las islas : en Sicilia las operaciones contra el grupo Giuliano asumieron las connotaciones de una real y verdadera intervención militar.
En los períodos sucesivos e incesantemente hasta nuestros tiempos, los Carabinieri han continuado prodigándose con invariable y silenciosa tenacidad en la lucha contra la criminalidad, garantizando la tranquilidad y la seguridad a las poblaciones. Son testimonio de ello, además de las incesantes actividades de lucha contra la delincuencia común, las complejas operaciones contra la subversión política y el fenómeno mafioso, particularmente recrudecidas en el sur del país, que hacen que la Institución se vea todavía comprometida a pagar una alta contribución de sangre.
Pero, más allá que por sus virtudes militares y por la lucha conducida contra el crimen, los Carabinieri se han distinguido siempre por el respeto público, resultado de su gran sentido humanitario, por la asistencia y socorro a las poblaciones, llegando en ocasiones al último sacrificio.
Así, poco a poco, a su alrededor se ha creado esa línea de fidelidad y abnegación que los ha caracterizado hasta el presente.
Sucesos que costaron al Arma numerosos muertos y heridos fueron los terremotos de Casamicciola (1833), Messina (1915), Marsica (1915), Vulture (1930), las tormentas y las inundaciones que en 1951 golpearon el Polesine, las tierras bajas de Ferrara, el delta Padano y otras regiones de Italia, entre ellas Sicilia y Sardegna; las violentas nevadas que cayeron en 1956 sobre gran parte de Italia aislando cientos de puestos y aldeas que quedaron sin víveres y sin asistencia médica y que fueron abastecidas por unidades del Arma; el terremoto de Irpinia (1962), el hundimiento del dique del Vajont en 1966, cuyas aguas innundaron y destruyeron el pueblo de Longarone, el desastroso aluvión de 1966 que ocasionó la inundación de campos y centros habitados, incluída Firenze; los terremotos del Belice (1968), de Ancona (1972), del Friuli (1976), de la Campania y Basilicata (1980); los desastres hidrológicos de Val di Fiemme (1986), de Valtellina (1987), de Piemonte y de Emilia Romagna (1994) y de Valle del Lauro (1998). También en estos casos los Carabinieri demostraron que el altruismo es la esencia de su naturaleza.
Por las actividades de socorro, de asistencia a las poblaciones y de tutela del ambiente y de la cultura, la Bandera del Arma fue condecorada con 7 Medallas de Oro al Valor Civil, con 1 Medalla de Plata al Valor Civil y con 4 Medallas de Oro al Mérito de la Sanidad Pública.
El Museo Histórico con sede en la capital, creado con la contribución de todos los municipios de Italia como prueba de simpatía y reconocimiento a los Carabinieri, es depositario de las reliquias que documentan las etapas más sobresalientes de la vida del Arma.